Ya va
siendo momento para que continúe con aquel test que inicié para detectar a
personas tóxicas y que os cuente lo que aprendí en el libro de Bernabé Tierno
que os recomendé. Optimismo vital.
Según
éste autor, esas personas tóxicas se pueden dividir en numerosos tipos y cada
una de ellos tiene una forma de conducirse, unas toxinas que les caracterizan
y, lo que es más importante para nosotros, una forma de hacerles frente para
evitar males mayores y que lleguen a minarnos
la moral y la autoestima.
Los iré
exponiendo lo más resumidamente que pueda y si os interesa más el tema os
vuelvo a aconsejar el libro del autor.
Estos
son los diferentes tipos de personas tóxicas que nos podemos encontrar según el
Dr. Bernabé Tierno:
1. El gran dominador o “ Terminator”
emocional.
Él es el que vale, el inteligente, el
imprescindible, el salvador de la humanidad.El y sólo él. Suerte que tenemos
los demás, que no hacemos nada bien, de que él exista.
Toxinas que muestra: estrés, sumisión,
agresividad reprimida, sentimientos de culpa, miedos, baja autoestima.
Tratamiento: mantente frío e
inalterable; jamás reacciones a sus provocaciones y, si puedes, evítalas y
déjalos con su orgullo.
2. El perfeccionista histérico.
Siempre insatisfecho. Su vicio
es el de buscar algo que criticar en los demás.
En realidad es un acomplejado e
inseguro que no sabe disfrutar de nada.
Maniático del orden y
obsesionado por la limpieza y el perfeccionismo.
Toxinas: inseguridad, complejos,
miedos generalizados, desaliento…
Tratamiento : dejarle con sus
manías y desearle suerte, dejándole claro a la vez que preferimos vivir,
disfrutar de la vida y que soportamos bien lo de ser imperfectos.
Ni darle la razón ni
justificarnos ante él. Mantener ante ellos la calma y nuestro sentido del
humor.
3. El prisas estresado.
Siempre va como una moto, y todo
era “ para anteayer”.Hace varias cosas a la vez y trae a todo el mundo loco a
su alrededor. No sabe distinguir lo urgente de lo que puede esperar.
Toxinas: mala organización, se
irrita con facilidad, nerviosismo, confusión mental.
Tratamiento: calmarle y
enseñarle a establecer prioridades. Hacerlo con tacto. Intentar que delegue
y se descargue y si continúa con ese
ritmo desquiciante, apartarse de él.
4. El graciosillo ridiculizador.
Inmaduro e infantil. Poner en ridículo
a aquellos que cree por debajo de él, sobre todo si son inteligentes o tienen
cualidades morales o físicas que él no, les sube la adrenalina.
Toxinas que rezuma: frustración,
complejos, escasa valía y maldad refinada.
Tratamiento :mantener siempre
ante ellos la firmeza de carácter y la autoestima bien alta, sabiendo que
cuanto más pretende hacerse el gracioso este mequetrefe, más miserable y
ridículo se manifiesta. No reírle las gracias y cuanto antes poner tierra de
por medio, porque el malo, cuando es tonto y quiere hacer gracia, es un caso
perdido.
5. El pulpo abrazafarolas
Te inunda de alabanzas y
cumplidos día y noche. Te agota, te asfixia con tanto toqueteo físico y
emocional. Todo para después comprarte con facilidad echándote en cara todo ese
derroche de bondades, requiebros y favores que tú no le has pedido. Esta persona es peligrosa y te cobrará muy
caro su préstamo.
Toxinas: egoísmo e interés
refinado, hipocresía, veneración falsa y afecto de lobo feroz.
Tratamiento: no aceptar sus
halagos, alejarse de todas esas lindezas trampa y no mostrarse vulnerable a su
adulación interesada.
6. El cotilla correveidile
Te cuenta todos los secretos y
miserias de los demás para sacarte más fácilmente los tuyos y los de otras
personas cercanas a ti. Su deporte favorito es el puro morbo de traer y llevar
miserias humanas cuanto más vergonzantes o sórdidas mejor.
Este tipo es habitual en algunos
medios de comunicación y programas.
Desgraciadamente, hoy el
cotilleo de los correveidiles es corriente, pero afectan e intoxican.
Toxinas: necesidad de criticar y
bajar la autoestima de los demás.
Tratamiento: hacerle reflexionar
sobre sus carencias y deficiencias, pues dedica el tiempo a ver las de los
demás, en lugar de disfrutar de la vida.
7. El hombre de hielo, alexitímico
Altivo, distante, te mira desde
arriba, vigila tus movimientos. Impone mucho. Te genera miedo de no ir bien
vestido, no hablar correctamente. Te contagia su actitud seca y estirada.
Toxinas que rezuma: frialdad,
despotismo, vanidad. Aparece como un gigante temible pero en realidad no tiene
consistencia ni entidad. Hueco.
Tratamiento: tratarle como un
ser débil que necesita impresionar y dejarle claro que conocemos su debilidad ,
su máscara y su truco, y que no sólo no nos impresiona, sino que nos causa pena y compasión verle tan frágil en su
olimpo creado para impresionar.
Según el autor existen ocho
tipos más de personas tóxicas que ya os desarrollaré en otra ocasión. Mientras,
vayamos cayendo en algunas “cuentas” y seamos conscientes de que nos debemos a nosotros mismos las
mejores compañías, que no tienen que ser perfectas porque nadie lo es pero sí
nos deben valorar y respetar y aportarnos, y enriquecernos, y no minarnos. Gente
que sume, no gente que reste.






