La vida es como un arca inmensa llena de posibilidades.
Debo creerlo y, de hecho, lo creo.Y ya que me encuentro
frente a esa "oportunidad", me dispongo a convertir un menos en un
más y explorar cada espacio que me añada luz y alegría.
Haré mi duelo (con lágrimas y mocos incluidos), sin
escatimar el tiempo que me sea necesario y ...como los niños, llegará un
momento en que cualquier mariposa me distraiga y olvide, o aparte, el por qué
de la pena.
Quiero, y puedo, y debo, estar dispuesta a seguir sintiendo
felicidad...ahora de otra manera.
Pienso que nunca voy
a dejar de ser maestra, por mucho que lo digan los papeles.Mi niña, en ese
sentido, consiguió su sueño ,el más antiguo que recuerdo.
Me faltarían palabras
para nombrar todo lo que la escuela me ha dado, todo lo que me quedo y cuánto
me ha enseñado…Me voy a la vez que la pizarra y la tiza.
Pero es tiempo de
encontrar otros anhelos que alcanzar.Quizá la escritura, tan postergada. Y sé
que cuento con las insaciables ganas de aprender y la curiosidad por todo. Y con
la entrega con que me gustan las cosas.
Inicio, pues, un momento muy interesante.O así pretendo
vivirlo.Explorar incluso aquellos saberes de los que siempre me he exiliado
presuponiendo que no me eran afines.Dedicar tiempo a todo aquello que me involucre
de forma natural.Y quién sabe, puede que encuentre otros universos de realización
que nunca hubiera sospechado.
Fluiré con los acontecimientos con la mejor actitud de la que sea capaz.Y…no pienso
jubilarme de ningún sueño que me invada, de ninguna pasión que me absorba, de
ningún descubrimiento que me deslumbre.
En el patio de la casa de mis padres soñaba con ser maestra.:)

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