Sevilla en primavera es todo un tópico que se cumple y se eterniza; es verdad que sus calles tienen la fragancia del azahar, su gente sale en tropel a las terrazas, su sol, nada tímido, acaricia la piel y la resucita, sus árboles se llenan de flores blancas, anaranjadas, violetas, y es un placer para los sentidos, la vista, el olfato, la voluptuosa piel...
Y si todo esto no fuera suficiente, los sevillan@s se esmeran en su vestir, se ponen guapos, acompañan la explosividad y belleza de su ciudad y derrochan sentires.
Por eso, la Pasión en Sevilla es un lujo extraordinario.Su Semana Santa es un sinfín de matices y emociones y el buen observador se empapa de sentimiento.
El domingo de Ramos se puede empezar con el besamanos a Jesús del Gran Poder.Nada igual.La plaza de San Lorenzo se hace pequeña para tanta gente deseosa de verlo.Emocionada, compartí la llegada en silla de ruedas de una señora mayor que lloraba ante Él con absoluta devoción.
La calle plagada de mujeres y hombres con sus mejores galas, con esa esmerada atención a lucir de acuerdo a la ocasión, de acuerdo a la ciudad, de acuerdo al sentimiento...
Después, camino de La Alameda (la adoro) para entre Corredurías y Joaquín Costa esperar a Nuestro Padre Jesús del Silencio en el desprecio de Herodes y La Amargura.Pura emoción.
Como emocionantes son los pasos trianeros que Ntro. Padre Jesús de las Penas y La Estrella llevan ante El Baratillo en la calle Adriano, bajo los plataneros, de madrugá, y un mar de gente mandándonos a callar con susurros unos a otros, participando, mostrando respeto, sensaciones, sentimientos...
Sevilla.Pasión.
¡Qué maravilla de Semana en Sevilla!! Y eso que el tiempo lo ha querido estropear... ¡Qué bien te ha quedado mi cristo del Silencio Blanco!!. Como bien dices es para disfrutarlo y yo lo hice muy a gusto este Domingo.
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